¿Es una moda la transformación digital?

Me encuentro estos días trabajando intensamente para poner en marcha un máster ejecutivo, en el que el IE me ha dado la oportunidad de ser la directora académica.

Transformación Digital Moda

Los que me conocéis, sabéis que me encanta estudiar, por lo que estoy disfrutando mucho preparando el programa. El objetivo es intentar contribuir a que la transformación digital de las compañías se acelere, porque queremos formar a profesionales con experiencia, de todas las áreas de una compañía, a qué entiendan y aprendan a liderar la transformación en su área de competencia. Y ya os comenté que no hay varita mágica y que cada transformación es un viaje diferente, pero se puede preparar el equipaje y el viaje, para que cada uno llegue al destino que haya elegido.

Estos días me preguntan mucho en relación con el programa: ¿Qué va a pasar cuando las compañías ya nos hayamos transformado? ¿Esto es una moda? ¿Por qué ahora, cuando hay tecnología hace muchos años?

Dejando a un lado el cliché de los consultores y analistas, encargados de crear tendencias, y ayudarnos a que todos hablemos de los mismos conceptos, creo que hoy nadie duda que esto que llamamos transformación digital, ni es una moda, ni es algo temporal que se pasa como una gripe.

Como en todas las grandes transformaciones, es cierto que hay un período de cambio muy profundo, desorientación y desconocimiento, en el que hay que elegir si te transformas para intentar liderar, o te dedicas a morir lentamente. Pero en mi opinión, después de más de 25 años en el sector de la tecnología y en puestos ejecutivos, creo que este momento es único, ha venido para quedarse, y voy a daros algunas claves que para mí definen que esto no es una moda:

  1. Como ya compartí con vosotros, la disrupción digital es una las prioridades principales de los CEOs y Presidentes a nivel global, por lo que tenemos el sentido de urgencia tan importante en todo proceso de cambio. Es una tendencia global en todas sus dimensiones, cuando antes la tecnología era clave en algunos sectores y mercados.
  1. Las barreras de entrada de la tecnología han caído de manera drástica. Antes sólo las grandes corporaciones podían invertir en tecnología. Para muestra un botón: en el año 2000 lanzar un producto mínimo viable al mercado no bajaba en media de 1 millón de euros, y en el 2015 estábamos ya en 10.000 euros. El dato este año, aunque no lo tengo, seguro que es inferior, porque la bajada de coste de la tecnología de almacenamiento y procesamiento es exponencial, y va a terminar siendo marginal.
  1. El acceso a las tecnologías gracias a los móviles y las redes de datos se ha universalizado. Y el uso de la tecnología en nuestro entorno privado supera en muchos casos el uso empresarial, es decir, los clientes nos autoeducamos.
  1. El ritmo de innovación tecnológica no hace más que acelerarse, y la definición de los sectores mezclarse. El sector de las telecomunicaciones, en el que yo he pasado gran parte de mi vida profesional, es para mí ahora el sector media/internet/comunicaciones.
  1. Es muy difícil ya encontrar, más allá del campo científico de investigación, retos de las compañías actuales dónde la tecnología no sea capaz de aportar. Y me imagino que, como yo, muchos habéis vivido esperar a una solución tecnológica porque no estaba madura.
  1. El reto de las organizaciones ya no es sólo tecnológico, es mucho más transversal y de definir cómo cambiar tu cuenta de resultados en base a estas capacidades, cómo hacer el reskilling de tu equipo, cómo hacer convivir lo nuevo con lo actual, es decir, son retos de liderazgo.
  1. Ya no se trata sólo, como en transformaciones anteriores, automatizar lo que ya hacías, o hacerlo más rápido o a un coste inferior. Se trata de repensar, cambiar y encontrar nuevas categorías de negocio que la mezcla tecnología y clientes está creando.

 

Por eso creo, que en lugar de seguir haciéndose la pregunta de si esto es una moda, es mucho más práctico ir “to the point” (una de mis frases favoritas para dejar de hablar y empezar a ejecutar).  Para mí, las variables liderazgo y transversalidad son los ejes del programa que con tanta ilusión estamos preparando. Como hace unos días contaba en una charla, se necesitan líderes digitales en toda la compañía, porque esto no es un trabajo de un área o una persona: esto es una transformación integral.

Y sí creo que hay muy buena formación en programas técnicos y con foco en alguna de las tendencias en diferentes escuelas, pero sí echaba en falta un MBA digital, dirigido a todos los profesionales que después de unos pocos años trabajando en Marketing, Finanzas, Legal, Operaciones, RRHH… quieran entender y aprender a convertirse en un líder digital. Igual que nadie duda de que un MBA te ayuda a avanzar en tu carrera profesional como gestor, yo tampoco dudo que los líderes que se necesitan tienen que tener esas competencias. Os invito a que echéis un vistazo a los perfiles que lideran las compañías más valoradas, y no penséis que hay que ser ingeniero y experto en big data, pero sí hay que tener “literatura tecnológica” para enfrentarse a los nuevos retos de negocio.

En mi opinión, la razón por la que como os decía en otro post, tan pocas compañías han iniciado el viaje es por la falta de esos líderes a todos los niveles de las organizaciones. 

Se necesitan líderes digitales porque: la transformación digital es muy compleja, falta debate y decisiones en los comités de dirección, la tecnología no basta, hay que romper el status-quo y debe afectar a todas las áreas de la compañía.

Ojalá que, con este granito de arena, ayudemos a acelerar un cambio que incide directamente en la competitividad de España.

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