CIO

¡Mi dato es el bueno!

¿Quién no ha escuchado en una reunión una discusión sobre cuál es el dato bueno, y perder mucho tiempo y sobre todo mucha energía, en discutir el dato a usar, y no el problema para el que se había convocado la reunión? Al final se solía terminar echando la culpa a la fuente y, explicando porque el dato del vecino no vale y el mío sí.

Confesiones CIO - Mi datos es bueno.

Los que llevamos unos años trabajando, hemos vivido la cultura de “la información es poder”, y nada de compartir datos, no sea que el del departamento de al lado conozca más que yo, y así en una reunión puedo lucirme y dejar a alguien en evidencia.

Y es probable que también hayáis observado la necesidad de cada equipo de tener sus propios recolectores de información y generadores de informes ad hoc, que ven la realidad de forma parcial y acorde a los intereses de esa área, pero lejos de visión cliente o compañía.

De hecho, yo he llegado a ver situaciones en que había más personas sacando datos y haciendo informes que ejecutando la actividad productiva, con lo cuál el tiempo necesario para rellenar Excel y dar explicaciones se multiplicaba. En esto los jefes hemos tenido mucha culpa, porque no nos fiábamos del dato del equipo de al lado, porque en el fondo teníamos miedo a la transparencia y salir retratados. Así que por si acaso, yo tenía mis datos para contrarrestar.

Siempre he pensado que la labor de los equipos de BI (Inteligencia del Negocio) y Financiero para consolidar datos y decidir cual era el bueno y el oficial -en compañías grandes, con varios modelos de datos de referencia, sin automatización de los procesos y, en ocasiones sin definiciones claras de qué es un cliente, un servicio, una identidad- ha sido y es una labor titánica.

Por eso ahora que está tan de moda hablar de los Chief Data Officers, la cultura del dato y la gestión de las compañías por los datos, quería daros mi visión al respecto.

Para mí, la mayor ineficiencia y falta de eficacia de las compañías es no tener un modelo de datos unificado, donde los procesos principales de la compañía utilicen todos los mismos datos de referencia.

Hace ya muchos años estando en Vodafone, recuerdo un proyecto para hacer el CUR (Repositorio único de clientes) donde tener para cada cliente en un solo sitio todos los datos de uso y provisión de ese cliente. Sufrimos mucho porque la tecnología no estaba lista para procesos en tiempo real de sincronización de datos y, al final, sólo conseguimos una parte.

Pensad en vuestras compañías, si tenéis claro cuáles son los datos maestros de un cliente y cuál es la fuente de datos buena para cada uno y, si los procesos de un cliente en todo su ciclo de vida beben de las mismas fuentes. La respuesta en la mayoría de los casos es que no, y esto es el origen de multitud de manualidades, de backoffices enormes, incidencias con clientes, fallos de servicio, y un largo etcétera.

Es verdad que muchas compañías han crecido por adquisiciones y tienen un sino de sistemas y modelos de datos, y el problema que planteo es de todo menos simple. Y en otras muchas ocasiones, ha primado la velocidad y el me hago un sistema aislado para solucionar un problema concreto sin visión integral de cliente o del proceso que estoy automatizando.

Pero cuando tecnologías como el Big Data te permiten procesar ingentes cantidades de datos a precios hasta ahora impensables, hay que hacer el ejercicio de compañía de calidad de tus datos estructurados y no estructurados, para no llegar a conclusiones erróneas.

Para mí, tener claro cuál es el modelo de datos de una compañía a nivel de negocio y a nivel técnico es de las inversiones más rentables que se puede acometer. Tiene una parte clara de arquitectura de sistemas y modelos de datos a nivel técnico, pero tiene mucho de negocio y de cómo conceptualizas tu actividad en tus datos.

Solemos lanzarnos a hacer aplicaciones nuevas, sin pensar en cómo integrarlas con los datos, cuando para mí el orden es al revés: ten claro tu modelo de datos y a partir de ahí construyes la aplicación. He tenido que parar proyectos muy relevantes por nuestra incapacidad para integrar modelos de datos, o porque alguien pensó que lo podía hacer al margen de lo que había y el negocio que gestionábamos.

Yo me creo mucho el valor de los datos en una compañía como el activo más relevante, siempre que estemos dispuestos a gestionarlos en transversal, en visión cliente y no teniendo miedo a la transparencia.

Y con esta reflexión, os adelanto que en el próximo post os contaré mi experiencia implantando una estrategia de datos para mejorar los resultados de negocio, dónde lo más difícil no fue poner las piezas tecnológicas, sino conseguir sentar en la misma mesa a todos los que tenían que trabajar en dar el modelo de datos de ese servicio para esos clientes.

Continuará…

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