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Tecnología

No dejéis que la tecnología sea la excusa

¿Quién no ha escuchado alguna vez trabajando en las áreas de tecnología y/o sistemas lo siguiente? El negocio no va bien porque no tengo las funcionalidades o capacidades que necesito para competir.

Confesiones CIO n9

Y por culpa de frases como esa y en muchos casos como excusa, las compañías se embarcaron en proyectos millonarios, con plazos de años y resultados muy cuestionables. Y mientras tanto, la excusa por ambas partes estaba servida.

En el mejor de los casos, lo que se conseguía era crear capas de cebolla con nuevos sistemas, con varios modelos de datos, y por tanto más complejidad, porque lo de apagar los sistemas es algo en lo que tenemos que reconocer nuestras oportunidades de mejora. Ojo y ya sé que no depende sólo de las áreas de sistemas.

Hace no muchos años, la tendencia era construir o customizar un sistema nuevo, sin pararnos muchas a veces a entender qué problema de negocio queríamos solventar y si esa era la aproximación adecuada. A todos nos gusta lo nuevo y el folio en blanco, y nos da pereza muchas veces seguir trabajando con aplicaciones de más de 15 años.

La transformación de una compañía no se puede centrar sólo en la tecnología, porque entonces sólo se habla de eso, y no del cambio de negocio y de las formas de trabajo que se necesitan. Como dice el refrán español “no se puede poner el carro antes de los bueyes”.

¿Cuántas compañías han pensado qué poniendo una plataforma de tecnología común, ya la compañía se globalizaba?

Construir e implantar un nuevo sistema no puede arreglar un problema mal diagnosticado, y mucho menos en el momento actual donde la velocidad y la agilidad son para mí elementos competitivos clave para las compañías.

En mi opinión, no puedes ni debes, embarcarte hoy en un proyecto de cambio de un sistema, tecnología que no produzca un primer resultado hasta dentro de dos años, ni dar patada para adelante en el tiempo si no consigues los resultados esperados. A mí personalmente me costó mucho parar un proyecto en el que se había invertido mucho dinero, habíamos generado expectativas elevadas y significaba reconocer un fracaso ante toda la organización. Pero hubiera sido un fracaso todavía mayor crear un problema operativo a la compañía tratando de encajar el negocio en el nuevo sistema.

Y eso me llevó a la reflexión personal que dado un negocio existente y unos sistemas legacy, ponerte a diseñar algo en folio en blanco, olvidando la historia de lo que hay, pensando que ya se cambiará o se adaptará todo es un error. No se trata de copiar lo antiguo en una tecnología nueva pero no puedes menospreciar la complejidad, y sobre todo el modelo de datos en el que se basa el negocio de tu compañía. La integridad de tu modelo de datos es para mí un elemento diferenciador de las compañías que dan un buen servicio a sus clientes y son eficientes en sus operaciones.

Construir unas piezas de software o adquirir un producto es la luna de miel en un proyecto de transformación. La convivencia y las discusiones empiezan con la migración y el gestionar tu negocio desde varias soluciones, y con modelos de datos no siempre directamente migrables.

Y también he vivido hacer cambios radicales en el negocio, con ajustes de los sistemas que teníamos en plazos muy ajustados, consiguiendo lo único que en mi opinión importa, que es el resultado del negocio: conseguir más ingresos o ahorrar costes.

Por eso, ayer leyendo “un estudio de más de 2000 aplicaciones de negocio en todo el mundo, dónde se explicaba el elevado número de aplicaciones construidas en los 80 y 90, que seguían soportando una parte crítica de la funcionalidad del negocio”, me surgía la reflexión de que no hemos sido capaces de realizar esas transformaciones con los resultados que todos hubiéramos esperado.

Y el problema no es la antigüedad per se, sino los factores limitantes que te imponen: mayor coste de mantenimiento, la dificultad de incorporar nuevas funcionalidades en plazos cortos, de amplificarlas, potenciales riesgos de seguridad, posible obsolescencia de tecnología….

Cómo más del 99,9 % de las empresas en el mundo tienen legacy y se tienen que transformar, creo que es bueno tener en mente aprendizajes de momentos anteriores, e intentar al menos no caer en esas mismas piedras, porque seguro que otras nuevas nos esperan.

Si tuviera que afrontar ahora una transformación que implique cambios de tecnología y sistemas, me plantearía como mínimo las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué objetivo de negocio (ingresos, eficiencia) estamos persiguiendo como compañía?
  2. ¿Qué se necesita que cumpla la tecnología/sistema para el ese objetivo?
  3. ¿Qué limitaciones tienen mis sistemas actuales?
  4. ¿En qué plazo tengo que tener resultados?
  5. ¿Cuántos recursos económicos tiene la compañía para invertir en este proyecto?
  6. ¿Puedo comprar una solución ya construida o hay algún elemento diferencial que tenga que hacer a medida?
  7. ¿Está la organización preparada para digerir el cambio tecnológico?

Si la conclusión es que hay que construir/comprar nuevas piezas de software, por favor, no despreciéis lo que ya tenéis, el modelo de datos y la arquitectura de integración.

Nadie discute que hay que simplificar y cambiar el core de los sistemas antiguos, teniendo una visión clara de dónde queremos ir, pero desde mi punto de vista, con incrementales que den resultados concretos de negocio. La tecnología hoy sí ofrece esas capacidades: la nube, APIs, big data, nuevos modelos de desarrollo y, te permite ir creando y cambiando cosas sobre todo de las que ve el cliente, mientras inviertes más tiempo en ir adecuando estructurales, porque ya sabéis que 9 mujeres no dan a luz en un mes.

Hoy en día la tecnología no puede ser la excusa para que el negocio no avance.

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